17 de mayo de 2017

"La cólera de Ishtar", Juan M. Fernández

"La cólera de Ishtar", Juan Miguel Fernández Fernández. -- (Fragmento): Durante la primavera de aquel año tuvieron lugar, en una apartada villa al norte de la península, una serie de acontecimientos espeluznantes. Dichos sucesos desembocaron en la tragedia más espantosa que pueda imaginarse. Nadie en el país fue capaz de arrojar algo de luz sobre lo acontecido. Entre los desgarrones que surgieron en la piel de las cortinas de humo establecidas, pudo vislumbrarse algo tan espantoso como increíble. Algún espécimen vegetal, no catalogado hasta la fecha, había conseguido expandirse por sus propios medios de manera alarmante. En apenas unos días, grandes extensiones de tierra habitada quedaron sepultadas bajo las urdimbres de aspecto siniestro. Aquellos apéndices de la naturaleza, que brotaban por todos lados, inocularon algún tipo de ponzoña en las venas de miles de personas, para transformar a muchas de ellas en seres gregarios, quienes quedarían para siempre bajo el influjo de su poder. ~ El panorama sobrecogedor que dibujó aquel fenómeno sobre el lienzo de los paisajes agrestes cortaba el aliento de quien lo contemplara. Los tallos de aspecto nudoso se erguían encima de las praderas para extender sus apéndices, que a veces semejaban tentáculos recubiertos de espinos. El tapiz conformado por todas esas prolongaciones ocultaba gran parte de los terrenos e incluso las zonas pavimentadas habían sido tomadas por su presencia. El asfalto presentaba grietas profundas por entre las que asomaban las ramas cuya superficie carecía de follaje y los edificios estaban cubiertos por una suerte de hiedra oscura. Pero lo peor de todo era el poder que ejercía aquella planta sobre los hombres, que enloquecían a las pocas horas de haber entrado en contacto con sus espinos. ~ Ni los mandatarios de la actual legislación, ni expertos epidemiólogos o científicos de renombre supieron apaciguar el desasosiego. Las incógnitas atormentaban a la sociedad del país e incluso corrieron rumores de que todo trató en su momento de ser ocultado por los dirigentes del gobierno, quienes eran incapaces de asimilar lo que ocurría. ~ Ante el temor de que la histeria se propagara por toda la península, desatando el caos y peligrosas revueltas sociales, y ante la naturaleza desconocida de aquel mal, las autoridades intentaron contener el mal dentro de las fronteras de aquel valle. Un cinturón militar fue establecido en el perímetro del lugar. Se valieron de la endeble excusa de que una enfermedad desconocida estaba causando estragos entre los habitantes del valle. Pero la información que se difundió entonces era más bien escasa y ambigua, entrecortada, racionada de manera estratégica, y sujeta a confusiones. Múltiples cortinas de humo trataban de desviar la atención de la opinión pública hacia asuntos bastante menos espinosos. ~ Los rumores que comenzaron a correr como la pólvora por la red de redes, no hicieron sino desacreditar a aquellas voces que quizás se acercaban más a lo que de verdad sucedía. Resultaba todo tan absurdo, que enseguida la sociedad tendió a conjeturar que lo ocurrido era mucho más simple de lo que se contaba. -- "La cólera de Ishtar", Juan Miguel Fernández Fernández. -- ISBN: 978-84-946415-9-6 -- Depósito Legal: AB-282-2017 -- Primera edición: Mayo de 2017 -- © Juan Miguel Fernández Fernández, 2017 -- 15x21 cm., 480 páginas. -- PVP: 19 Euros.